Hoy es:
-----
Actualizado el 29/07/2025
 

«LAS HOJAS AZULES DE EL TUCAN NOTAS DE INFORMACIÓN TRIBUTARIA», es una marca mixta registrada en la Oficina Española de Patentes y Marcas con el número de expediente 3748267®.
Todas las actividades que se desarrollan al amparo de dicha MARCA MIXTA tienen carácter no lucrativo,
sin perjuicio de que en el tráfico económico el titular de la MARCA se referencia tiene derecho a su utilización en exclusiva.


Editor y responsable único de opiniones y contenidos en general: JOSÉ MARÍA LÓPEZ GETA

Todas las publicaciones de EL TUCÁN pueden descargarse
en formato
PDF desde la sección Hemeroteca

José M. López Geta en Twitter:

@Principeduero


CRÓNICAS EN EL JUBILEO


CRÓNICAS EN EL JUBILEO


(En días del mes de
ABRIL de 2025)

José María López Geta

Inspector de Hacienda del Estado. Jubilado. Miembro no ejerciente de la Asociación Española de Asesores Fiscales e Ilustre Colegio de Abogados de Madrid
 

CONSIDIO, UNO DE LOS SENADORES MÁS VIEJOS, LE DIJO [a César] QUE [los senadores no se reunían en el senado] POR MIEDO A LAS ARMAS Y LOS SOLDADOS. César, respondió a Considio:

 

«¿ENTONCES, POR QUÉ NO TE QUEDAS TÚ TAMBIÉN EN CASA POR TEMOR A ESO? [miedo a las armas y los soldados]»

 

CONSIDIO REPLICÓ: «PORQUE MI VEJEZ ME HACE NO TENER MIEDO: LO POCO DE VIDA QUE TODAVÍA ME QUEDA NO EXIGE MUCHOS CUIDADOS»

(Vidas paralelas: Alejandro-César. PLUTARCO).

«LOS BURROS DEL ARENERO»

«Mira Platero, los burros del Quemado, caídos, lentos, con su picuda y roja carga de mojada arena, en la que llevan clavada, como en el corazón, la vara de acebuche verde con que les pegan» («Platero y yo». J. R. Jiménez)

En el mes del año en que se inicia la campaña de la declaración-liquidación del Impuesto sobre las Renta de las Personas Físicas, se nos vienen a la cabeza una vez más «los burros del arenero» que, de disponer del raciocinio propio de los seres humanos, entenderían que trabajar para ganarse el sustento es algo inevitable, pero claro, nunca bajo el yugo de la «vara de acebuche verde».

Según viene informando la Agencia Tributaria [Estatal] en el año 2024 se han alcanzado cifras récord de recaudación de la que forma parte en buena medida lo recaudado por razón del devengo del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF, en lo sucesivo) que ha proporcionado al Tesoro Público recursos extraordinarios merced a la utilización de esa «vara de acebuche verde» como  es la inflación que, tras un crecimiento inusitado, se ha instalado permanentemente, cual aguijón, en las «espaldas calientes» de los obligados tributarios que han visto muy mermada su capacidad adquisitiva a la par que, como si nada hubiese sucedido, han tenido que hacer frente a una mayor carga impositiva (y no solo por razón del IRPF, también por otros tributos). Y lo peor es que, como en su día señalaron muy gráficamente acreditados economistas-financieros (ya los citamos tiempo atrás) la inflación es como la «pasta de dientes que una vez sale del tubo ya no se la puede hacer regresar al envase».

En un muy interesante estudio («Estimación de la progresividad en frío del IRPF por niveles de renta en el periodo 2021-2024» FUNCAS- Cuadernos de Información Económica) el Prof. Desiderio Romero-Jordán (Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos) considera que un alza acumulada del IPC del 17,8 % ha impulsado la recaudación del IRPF a través de tres vías interconectadas: Primero, gravando los ingresos de los contribuyentes en términos monetarios, en lugar de hacerlo en términos reales [esto sucede, incluso, cuando la renta opera en el mismo tramo de la tarifa del impuesto]; segundo, empujando a algunos contribuyentes a tributar en tramos superiores de la tarifa progresiva del IRPF. Tercero, erosionando el valor nominal de exenciones o mínimos expresados en euros.

Triste panorama el que se está viviendo, con un empobrecimiento del «común» acompañado de la afrenta que supone el flagrante despilfarro de los fondos públicos, la ausencia de controles efectivos, en fin de unos Presupuestos Generales del Estado que con frecuencia encierran «fórmulas de escape», pero algo es algo. Hace unos cuantos siglos los «súbditos» (Cortes de León y Movimiento Comunero de Castilla) nos ofrecieron unas muestras de valor, casi temerario e inimaginable en estos días, al enfrentarse al soberano de turno que fue obligado a explicar sus «planes» y los recursos que estaba dispuesto a detraer del pueblo para llevar acabo esos planes.

SEGUIR LEYENDO...


(En días del mes de
MAYO de 2025)

José María López Geta

Inspector de Hacienda del Estado. Jubilado.
Miembro no ejerciente de la Asociación Española de Asesores Fiscales e Ilustre Colegio de Abogados de Madrid

Editor de la Revista «SISA, ALCABALA Y PAPEL SELLADO [… me tienen desollado]»
Fundación para la Promoción de los Estudios Financieros (Publicaciones)
 

CONSIDIO, UNO DE LOS SENADORES MÁS VIEJOS, LE DIJO [a César] QUE [los senadores no se reunían en el senado] POR MIEDO A LAS ARMAS Y LOS SOLDADOS. César, respondió a Considio:

 

«¿ENTONCES, POR QUÉ NO TE QUEDAS TÚ TAMBIÉN EN CASA POR TEMOR A ESO? [miedo a las armas y los soldados]»

 

CONSIDIO REPLICÓ: «PORQUE MI VEJEZ ME HACE NO TENER MIEDO: LO POCO DE VIDA QUE TODAVÍA ME QUEDA NO EXIGE MUCHOS CUIDADOS»

(Vidas paralelas: Alejandro-César. PLUTARCO).

«NO HAY QUE LLORAR … POR LA LECHE DERRAMADA»

En su significado más común, la expresión «Llorar por la leche derramada» encierra el lamento por algo que ha sucedido, irremediable, que ya no cabe cambiar, que no hay que quedar presos del pasado. En las circunstancias presentes en España hay «mucha leche derramada», pero hay que poner fin al «derrame» y recuperar lo posible que es mucho, hay que luchar, no debe admitirse que principios esenciales queden abatidos para siempre. Y tal espíritu combativo debe estar presente en todo el ordenamiento jurídico pues no se trata del derrame de un líquido, muy valioso por supuesto, sino de elementos básicos en una sociedad democrática que lo es en el «papel» y debe serlo irrenunciablemente en la realidad diaria.

La Constitución de 1978 (en lo sucesivo CE/78) lo tiene claro, aun cuando no falte quien trate de eludir sus mandatos argumentando que la ambigüedad está conscientemente presente en gran parte de sus preceptos. Pero es evidente que, como cualquier texto constitucional regulador de un Estado de Derecho, el principio de separación de Poderes es eje vertebral del sistema. Así, entre otros con el mismo propósito, el artículo 108 CE/78 establece la subordinación del Gobierno, bajo la solidaridad de sus miembros, que debe responder de su gestión política ante el Congreso de los Diputados.

Y no solo el Congreso de los Diputados cuenta con la habilitación constitucional para en nombre de la representación popular «controlar» al Poder Ejecutivo, también lo está el Senado como recientemente lo ha corroborado el Tribunal Supremo al confirmar el derecho de cierta parlamentaria a controlar al Gobierno, y más concretamente al Ministerio de Hacienda obligado a la entrega de un importante número de Informes (más de 9.000) evacuados por la Intervención General del Estado. Las frecuentes actitudes obstruccionistas del Poder Ejecutivo no tienen consecuencias ni orgánicas ni personales, pese a que como en el caso de referencia exista un flagrante incumplimiento de la doctrina del Tribunal Constitucional consolidada hace bastantes años (SSTC 161/1988, de 20 de septiembre y 189/1989, de 3 de noviembre, entre otras).

No respetar los mandatos constitucionales (como los contenidos en los artículos 108 y 109 CE/78), antes por el contrario maniobrar para conculcarlos, inevitablemente trae consigo que un Jefe de un Gobierno que carezca del menor escrúpulo político se verá con las manos libres, considerará expedito el camino para la implantación de un régimen autocrático. Para evitar tal deriva en el futuro, debe establecerse un «corta fuegos»  que nunca lo podrá ser la confianza en la presunta convicción democrática de quienes en el fondo carecen de tal convicción. Como recordaba el cantante Luis Aguilé (hace unos años fallecido) en democracia a un Presidente no se lo vota para que se quiera quedar, como tal para toda la vida, como un elegido; para que no se deje llevar por la tentación de cambiar la Nación y arreglar a su hechura, y a su conveniencia, la Constitución.

SEGUIR LEYENDO...

 ---ooOoo---

---ooOoo---

   

 

HEMEROTECA
(acceso a todas las publicaciones
hechas hasta la fecha)

 

 

José María López G. en Twitter


Ver más: @Principeduero

PRESENTACIÓN:

En 1977, a la vista de los proyectos de reorganización administrativa de los Cuerpos de Inspectores de los Tributos del Estado, un pequeño grupo de funcionarios del Ministerio de Hacienda constituyó la «Asociación Profesional de Funcionarios de la Inspección Tributaria y Financiera (APFIFT)», iniciativa pionera al amparo del movimiento de apertura política que se desarrollaba por aquél entonces.

Durante seis años, la APFIFT desplegó una actividad estrictamente profesional [no faltó quien la calificara de agresiva y desestabilizadora de la organización de la Inspección de los Tributos] al servicio de la Inspección de Hacienda del Estado, respaldada por sus casi doscientos asociados/as pertenecientes a diversos Cuerpos Especiales y con sensibilidades políticas diversas como se comprobaría con el paso del tiempo.

En 1981, la APFIFT alcanzó un hito histórico como conseguir que por el Tribunal Supremos se anulara el artículo 5 y la disposición final del Real Decreto 490/1978, así como las Órdenes ministeriales de 26 de abril y 14 de noviembre de 1978, cuyas disposiciones amparaban una estructuración del Cuerpo de Inspectores Financieros Y Tributarios que desconocía los legítimos intereses de muchos funcionarios. Supuso el fallo judicial un «pequeño terremoto», habida cuenta que el mismo ponía fin a las nuevas categorías y retribuciones.

Fácilmente puede intuirse la «enemiga» que en los sectores más oficialistas se desató contra la APFIFT y sus asociados que se mantuvieron firmes en sus posiciones. Cierto es que durante el tiempo de tramitación del recurso contencioso-administrativo, algunos asociados «pactaron» con el Ministerio de Hacienda, pero al final no los sirvió de nada y tuvieron que volver al punto de partida.

Hemos rescatado del «baúl de los recuerdos», las «Hojas Azules» (Período 1977 a 1984) que constituyeron el Medio con el cual la APFIFT llegaba periódicamente a sus asociados y que en más de una ocasión provocó hondo malestar de ciertas «instancias oficiales», pero lo cierto es que nunca la información que recogía ese Medio fue desmentida.

Como podrá comprobar el lector, la reproducción de los contenidos de las «Hojas Azules» es parcial pues consideramos que es en los Editoriales donde está plasmada la esencia del movimiento asociativo que finalmente se disipó, pues ya se sabe que nunca faltan los mercenarios cual el francés Bertrand du Guesclin. Por otra parte, lamentamos el «estado material» de las «Hojas» reproducidas pero debe tenerse presente que han pasado muchos años, los medios de reproducción que se utilizaban en aquél tiempo, y la inevitable acumulación de polvo del material archivado.

 

 

 

Este sitio web puede utilizar cookies propias y/o ajenas. Si continúa navegando consideramos que acepta el uso de cookies. OK | Más información

© Hojas Azules de el Tucán 2019-2025